Solo verte me hizo sentir el galope alocado de mis latidos.
Tus ojos me esperaban, y tu boca me decía, aquí me tienes.
Alienado, perdido en el fuego de tus ojos, me acerco dócil.
Y al estrecharte tu perfume invade todo mi cuerpo anhelante.
Nuestros cuerpos se fusionan creando un único cuerpo.
Al acariciar tu pelo, mis manos sienten mariposas de seda.
Y sin desperdiciar el momento, nos amamos deliciosamente.
Poco a poco las tensiones ceden, y llega la calma merecida.
Sincronizamos las miradas, cómplices ya saciadas, felices.
Y otra vez nos entregamos a recorrernos todos delicadamente.
Renacen las vertientes del deseo, y otro encuentro comienza.
El ciclo se reinicia, y ya no podemos dejar de devorarnos a besos.
Mientras mis manos recorren tus lugares prohibidos, turgentes.
Tus labios degustan mi salobre sudor, que acusa mi labor en tí.
Nuentros encuentros son voraces, explosivos y descontrolados.
Y los dos sabemos, que nos toca vivir cuando nos encontramos........
GUSTAVO WEHRLY
27-08-08
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